Lidia sobrevivió al horror y logró justicia: su agresor fue sentenciado a 20 años de cárcel

Lidia (nombre cambiado) sobrevivió a lo que pudo ser su última noche. El 9 de marzo de 2024, su pareja, Juan Carlos Sánchez Soria, intentó matarla a golpes con un palo en su propia casa. No era la primera vez que sufría violencia, pero sí la más brutal. Luego de años de maltrato físico y psicológico, la joven de 30 años quedó al borde de la muerte, con fracturas graves y secuelas permanentes.

Después de meses de lucha y con el respaldo del Observatorio de Justicia de la Fundación Voces Libres, Lidia logró justicia. Su agresor fue declarado culpable por tentativa de feminicidio y sentenciado a 20 años de cárcel en el penal de El Abra.

Del amor al infierno: una relación marcada por la violencia

Lo que comenzó como una historia de amor pronto se convirtió en una pesadilla. Lidia y Juan Carlos iniciaron su relación con sueños compartidos, pero los celos enfermizos de él transformaron el hogar en una prisión. Prohibiciones, agresiones verbales y golpes se hicieron rutina. Cuando ella intentó alejarse, las amenazas de muerte y los intentos de estrangulamiento la paralizaron.

En una madrugada de terror, tras una discusión en una reunión social, Juan Carlos la golpeó salvajemente hasta dejarla inconsciente. Pensando que la había matado, intentó borrar sus huellas. Pero la valentía de su padre, quien llegó a tiempo para rescatarla, le salvó la vida.

Las secuelas de un ataque brutal

Lidia sufrió traumatismos severos en la cabeza y el cuerpo. Su brazo quedó destrozado y requirió cirugía para colocarle placas de titanio. Su familia, de escasos recursos, tuvo que afrontar costos médicos elevados. Además del dolor físico, tuvo que enfrentar secuelas psicológicas y emocionales que aún la persiguen.

Gracias a la intervención legal y médica de Voces Libres, Lidia recibió la atención que necesitaba. A pesar de las amenazas y el intento de fuga del agresor en 2024, la justicia actuó.

Una sentencia que marca precedente

A pocos días de cumplirse un año del ataque, un tribunal valoró las pruebas y testimonios, incluyendo el de un testigo clave que presenció el intento de feminicidio. Con una condena de 20 años, se sienta un precedente en la lucha contra la violencia de género.

Lidia hoy sigue recuperándose, pero su historia es un llamado urgente a las mujeres que sufren violencia: no están solas y la justicia, aunque demore, puede llegar.