la selección nacional enfrentará a Brasil, una de las potencias históricas del continente, en un duelo que muchos catalogan como “imposible”. Sin embargo, desde el cuerpo técnico hasta las jugadoras, reina una consigna clara: “No vinimos a rendirnos”.
El encuentro corresponde a la tercera fecha del Grupo B del torneo que se disputa en Colombia. Bolivia llega tras caer 3-0 ante Ecuador y 6-1 frente a Colombia, pero más allá del marcador, las jugadoras aseguran estar en un proceso de aprendizaje y crecimiento. “Sabemos que estamos enfrentando a equipos con años de ventaja en desarrollo, pero también estamos aquí para acortar esa brecha”, expresó la entrenadora Rosana Gómez.
Brasil, por su parte, llega como líder del grupo con una goleada de 3-0 sobre Argentina y es una de las favoritas al título. Pero en el vestuario boliviano se respira valentía. “Queremos dejar el alma en la cancha y mostrar que el fútbol femenino en Bolivia también tiene futuro”, afirmó la mediocampista Aimara Sandoval, una de las figuras más jóvenes del plantel.
Para muchas jugadoras, este torneo representa su primera experiencia internacional. La falta de una liga femenina sólida en Bolivia ha sido uno de los obstáculos principales para el desarrollo del equipo, pero la participación en la Copa América es vista como una oportunidad única de visibilización y crecimiento.
“Jugar contra Brasil no es solo un reto deportivo, es también una forma de exigir más apoyo institucional para el fútbol femenino en nuestro país”, remarcó la arquera Carla Méndez, quien tuvo destacadas intervenciones ante Colombia.
La Federación Boliviana de Fútbol ha sido criticada por la falta de preparación y apoyo logístico al equipo. Aun así, las jugadoras mantienen una actitud positiva. “Estamos unidas, somos una familia y vamos a pelear cada balón como si fuera el último”, declaró la delantera María Segovia.
El partido se disputará este martes a las 19:00 (hora boliviana) en el estadio Metropolitano de Techo, en Bogotá. Aunque el resultado es incierto, lo que está claro es que Bolivia buscará dejar una huella de dignidad, coraje y esperanza.
La Copa América Femenina no solo define un campeón: también define qué países creen de verdad en el talento de sus mujeres futbolistas. Y Bolivia quiere demostrar que su momento está empezando.
