La presidenta de Perú, Dina Boluarte, apuntó contra sectores radicales que —según dijo— buscan desestabilizar al país replicando modelos autoritarios como los de Cuba, Venezuela y Bolivia. Sus declaraciones generaron fuertes reacciones a nivel regional.
Durante una conferencia de prensa realizada este lunes en Palacio de Gobierno, la presidenta de Perú, Dina Boluarte, aseguró que ciertos sectores políticos pretendieron “convertir al Perú en un país fallido como Cuba, Venezuela y Bolivia”. La mandataria afirmó que su gobierno ha resistido a intentos de desestabilización que, según dijo, buscaban replicar modelos autoritarios en la región.
“Nosotros no vamos a permitir que el Perú caiga en manos del comunismo o del totalitarismo”, declaró Boluarte, refiriéndose a las movilizaciones y conflictos sociales que sacudieron su país tras la destitución del expresidente Pedro Castillo. “Querían que el Perú sea un país fallido, como en su momento lo fue Cuba, como lo es Venezuela, como se está volviendo Bolivia”, agregó.
Estas declaraciones se dan en un contexto de tensión política interna y creciente polarización. Boluarte ha sido cuestionada por organismos de derechos humanos y sectores de la oposición por la represión de protestas, que dejaron decenas de muertos. Sin embargo, la presidenta ha mantenido su postura de que los disturbios fueron promovidos por “intereses externos” y grupos “que no respetan la democracia”.
Las palabras de la mandataria peruana no tardaron en resonar en la región. En Bolivia, varios analistas y figuras públicas calificaron el comentario como “ofensivo” y “fuera de lugar”, mientras que en redes sociales se reavivaron los debates sobre la situación política de ambos países.
En Venezuela, medios oficialistas desestimaron las acusaciones, mientras que desde la oposición hubo quienes señalaron que Boluarte “retrata con crudeza lo que muchos líderes temen decir”. Desde Cuba, aún no se ha emitido una respuesta oficial.
Boluarte también destacó que su administración “ha devuelto la paz y el orden” al país, tras meses de inestabilidad. “Seguiremos trabajando para fortalecer la institucionalidad y la economía, alejándonos de modelos que solo han traído miseria a sus pueblos”, afirmó.
Sus declaraciones forman parte de un discurso más amplio en el que la presidenta intenta consolidar su imagen como defensora del orden democrático, en medio de un país que aún arrastra heridas profundas por la crisis política reciente.
Mientras tanto, la oposición en el Congreso y en las calles sigue exigiendo elecciones anticipadas y una reforma política profunda. La tensión persiste, y los comentarios de Boluarte podrían escalar el debate geopolítico en Sudamérica.
