La Virgen María de Urkupiña, vestida de blanco y rodeada de flores, telas y luces, recibe con ternura a cientos de feligreses que llegan desde distintos puntos del país y del extranjero hasta el templo San Ildefonso, en el municipio de Quillacollo, para pedirle abundancia, salud y esperanza.

La tradicional festividad en honor a la “Mamita de Urkupiña” comenzará este sábado con la entrada folclórica, continuará el domingo con la misa central y finalizará el lunes con el Calvario, donde miles de devotos suben al cerro con piedras en mano, símbolo de sus promesas y pedidos.
El Vicario de Quillacollo llamó a vivir estas jornadas con fe, recogimiento y devoción, recordando que la celebración no solo es cultural, sino profundamente espiritual.
Para garantizar la seguridad de los asistentes, más de 4.000 policías desplegarán operativos de tránsito y controlarán la venta y consumo de bebidas alcohólicas a lo largo del recorrido y puntos clave del evento religioso y folclórico.
La festividad de Urkupiña, considerada una de las más importantes del calendario devocional boliviano, congrega año tras año a miles de peregrinos que confían en el poder milagroso de la Virgen.
