El incendio forestal que durante dos días consumió la zona de Tirani en el Parque Nacional Tunari (PNT) dejó un saldo devastador: más de 200 hectáreas de bosque y vegetación nativa reducidas a cenizas.
La Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de la Alcaldía de Cochabamba confirmó que, tras un arduo despliegue junto al Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), la Gobernación y decenas de bomberos voluntarios, las llamas fueron finalmente controladas. Sin embargo, el panorama en el pulmón verde del valle es desolador.
“Hoy estamos realizando trabajos de remoción y enfriamiento con cisternas, carros hidrocinéticos y el uso del Bambi Bucket en áreas inaccesibles para evitar la reactivación del fuego”, informó Rosales, jefe de la UGR.
El fuego se expandió con rapidez debido a la compleja topografía del lugar y los fuertes vientos, consumiendo principalmente pinos, eucaliptos, pajonales y arbustos nativos. De acuerdo con los primeros reportes, el 80% de la superficie afectada corresponde a especies forestales y vegetación que tardará años en recuperarse.
Más allá del impacto ambiental, las autoridades recordaron que el Parque Nacional Tunari es un área protegida, por lo que se inició una investigación para identificar a los responsables. La sanción económica prevista alcanza las 976 UFV por cada hectárea dañada, lo que implicaría una multa millonaria una vez finalizada la cuantificación oficial.
El incendio no solo destruyó cientos de hectáreas, sino que dejó una huella de humo, cenizas y un llamado urgente a la conciencia ambiental y la protección de los ecosistemas vulnerables de Cochabamba.
