La madrugada de este jueves se apagó la vida de Analy Zurita (32), una madre luchadora que resistió durante 57 días en coma después de ser golpeada con una picota y apuñalada por el hombre con el que compartía su vida. Su partida deja a cinco hijos en la orfandad y a una familia destrozada que clama justicia.
El 16 de julio cambió para siempre la vida de Analy y de sus hijos. Aquel día, en medio de una discusión, Eloy J.H. (57), albañil y pareja de la víctima, esperó a que los niños salieran a comprar comida para descargar toda su furia contra ella. Con el palo de una picota la golpeó en la cabeza, destrozándole parte del cráneo y el rostro. No conforme, tomó un cuchillo y lo hundió varias veces en su cuerpo.
Cuando los hijos regresaron, encontraron la escena del horror: sangre en el piso, rastros de limpieza apresurada y a su madre, todavía respirando, tendida en una carretilla con un cuchillo clavado en el pecho. La Policía presume que Eloy planeaba enterrarla en la obra en construcción que había al fondo de la vivienda alquilada en Aramasi, Punata.
Una lucha que no alcanzó
Analy fue trasladada primero al hospital de Punata y luego al Viedma, en la ciudad de Cochabamba. Allí permaneció conectada a máquinas, con la esperanza de que el edema cerebral bajara. La sometieron a cirugías y transfusiones de sangre, pero los médicos sabían que el daño era irreversible: tenía muerte cerebral.
Durante casi dos meses, su familia sostuvo la esperanza de un milagro. Cada día, sus hijos y parientes preguntaban por su salud, pero la respuesta era la misma: Analy no despertaría más. Finalmente, la madrugada del 11 de septiembre, sus órganos vitales dejaron de funcionar.
Justicia y orfandad
Con este desenlace, los feminicidios en Cochabamba suben a nueve en lo que va del año. La abogada Dayana Sevilla, del Observatorio de Justicia de la Fundación Voces Libres, confirmó que el caso será recalificado de tentativa de feminicidio a feminicidio consumado.
“Cinco hijos han quedado sin madre. La familia no tiene recursos para sostenerlos. El daño que deja la violencia machista es irreparable”, lamentó.
La Fundación Voces Libres asumirá los gastos del velorio y entierro de Analy, mientras su familia exige que Eloy, hoy tras las rejas, enfrente la condena máxima por un crimen que ha marcado de luto a todo Punata.
