El Bosque de Algarrobos de la comunidad de Tiataco, en el municipio de Arbieto, fue escenario del inicio del Festival de las Wallunk’as, una de las expresiones culturales más simbólicas del Valle Alto de Cochabamba.
La actividad, denominada “Fiesta de la Vida y la Muerte en la Cosmovisión Andina – 28ª Jornada Socio Cultural Wallunk’a Nativa y el Mast’aku”, busca revalorizar las tradiciones ancestrales y mantener vivas las costumbres que dan identidad a la región.

Después de la festividad de Todos Santos, cuando las almas regresan al mediodía del 2 de noviembre, las comunidades del valle alto y bajo comienzan un nuevo ciclo de vida simbolizado por la wallunk’a, o columpio gigante. Esta tradición, que se extiende hasta finales de noviembre, representa la continuidad de la existencia y la conexión espiritual con los antepasados.

En distintas localidades, se levantan columpios construidos con troncos de eucalipto que alcanzan hasta diez metros de altura. Los arcos se decoran con aguayos coloridos, pasankallas, flores, peluches y canastas, creando un paisaje festivo y lleno de vida.
Las mujeres que se animan a columpiar buscan alcanzar los regalos colgados en lo alto del arco, mientras entonan coplas tradicionales o son acompañadas por grupos musicales con acordeones. Cuando logran atrapar el premio, se celebra con una diana festiva y un casco de chicha, símbolo de alegría y comunión.

El Festival de las Wallunk’as es más que una celebración: es una expresión de identidad, memoria y resistencia cultural que sigue uniendo a las comunidades del valle, año tras año, en torno a la vida, la naturaleza y sus raíces andina.

