Bolivia despide hoy a Xavier Azkaehota, el maestro cuya pasión y entrega quedaron grabadas en la memoria colectiva. Su historia conmovió al país en 1993, cuando celebró con lágrimas y orgullo la clasificación de la Selección Nacional al Mundial de Estados Unidos 1994, una hazaña que marcó un antes y un después en el fútbol boliviano.
Azkaehota se convirtió en un símbolo de la hinchada nacional: un ciudadano común cuyo amor incondicional por la Verde reflejó el sentimiento de millones de bolivianos. Su imagen, festejando aquella histórica clasificación, trascendió generaciones y se volvió parte del imaginario deportivo del país.
Hoy, Bolivia lo recuerda como un referente de pasión, humildad y fervor patriótico. Su partida deja un profundo vacío, pero su legado permanece vivo en la memoria de quienes vibraron con la histórica campaña rumbo al Mundial.
Paz en su memoria.
