Montar un caballo, cepillarlo, alimentarlo y darle cariño no es solo una experiencia recreativa. En el Centro Ecuestre Tunari, ubicado en el kilómetro 12 de la avenida Blanco Galindo, en el municipio de Quillacollo, estas actividades forman parte de un proceso terapéutico que está transformando la vida de niños, jóvenes y adultos con diferentes dificultades físicas, emocionales y del desarrollo.
Este sábado 6 de diciembre, el centro abrió sus puertas en una jornada especial de Open House, invitando a las familias cochabambinas a conocer de cerca el mágico mundo de los caballos, un espacio donde el deporte, la terapia y la solidaridad se dan la mano.
Durante el evento, que se desarrolló de 9:30 a 17:00, los visitantes disfrutaron de una agenda variada que incluyó demostraciones de salto ecuestre y números musicales con caballos, mini clases, paseos a caballo, almuerzo familiar, además de promociones y descuentos en las clases. La experiencia fue pensada para niños, jóvenes y adultos que deseaban tener su primer acercamiento a esta disciplina.
Pero más allá de las exhibiciones y el aprendizaje, el Open House tuvo un profundo enfoque solidario. La actividad permitió recaudar fondos destinados a la compra de alimentos, remedios y a cubrir diversas necesidades de los caballos, verdaderos protagonistas y terapeutas del centro.
Una terapia que transforma vidas
La entrenadora y profesora del centro, Stefanie Arce, explicó que la equinoterapia está dirigida a niños con hiperactividad, síndrome de Down, autismo, dificultades en el habla, problemas de atención, aprendizaje tardío y estrés.
“Esta actividad ayuda mucho a que los niños se sientan en igualdad de condiciones. En el caso del autismo, fortalece su comunicación con el mundo exterior. No solo es una terapia para niños con discapacidades, también beneficia a personas con altos niveles de estrés”, señaló.
Desde la organización destacaron que la equitación es una herramienta terapéutica poderosa: reduce el estrés y la depresión, fortalece la autoestima, mejora la concentración, empodera a quienes la practican y, en lo físico, favorece el equilibrio y el desarrollo de la motricidad fina y gruesa.
Uno de los pilares del centro es la equinoterapia para niños con dificultades motrices y del desarrollo, quienes pueden iniciar su proceso desde los dos años y medio, logrando avances significativos en su calidad de vida. Las clases regulares de equitación se dictan desde los cuatro años de edad, de martes a sábado.
Un espacio de valores, naturaleza y avances
A lo largo de los años, los resultados han sido visibles en los niños que asisten con frecuencia. El centro se ha convertido en un espacio donde los pequeños se conectan con la naturaleza, desarrollan sus habilidades y superan dificultades, mientras aprenden valores como la responsabilidad, la cooperación, la integración familiar y el respeto por los animales.
“La clave del éxito es la persistencia. El trabajo es conjunto entre padres, psicólogos, médicos, fisioterapeutas y nosotros”, remarcó Arce.
Turismo, cabalgatas y contacto con la naturaleza
El Centro Ecuestre Tunari también ofrece cursos de equitación y paseos a caballo abiertos a toda la población. Uno de los recorridos más solicitados es la cabalgata hasta el refugio de aves Agroflori, donde los visitantes conocen de cerca distintas especies rescatadas y luego retornan nuevamente a caballo.
Los horarios de atención son de martes a sábado de 09:00 a 12:30 y de 15:30 a 18:00, y los domingos solo en el turno de la mañana. Todas las actividades se realizan con previa reserva a los números 4363292 y 77430506.
Un emprendimiento que nació desde la pasión
El centro fue fundado en 2005 por Jackeline Álvarez junto a sus hijas Stefanie y Andrea Arce. Al inicio solo contaban con dos caballos y dos alumnos, lo que no alcanzaba ni para cubrir la alimentación de los animales.
“Empezamos visitando casa por casa, repartiendo panfletos, hasta que poco a poco la escuela fue creciendo. Con esfuerzo adquirimos más caballos y mejoramos las instalaciones”, recordó Stefanie.
La equitación, más que un deporte, se convirtió en su estilo de vida. Hoy, ese mismo sueño se refleja en cada niño que encuentra en el lomo de un caballo una nueva oportunidad para crecer.
“Ven y forma parte de la manada”
Bajo el lema “Ven y forma parte de la manada de Spirit”, el Open House no solo buscó mostrar el trabajo que se realiza en el centro, sino también movilizar a la ciudadanía en favor del bienestar animal, demostrando que cuando la comunidad se une, los beneficios alcanzan tanto a las personas como a los nobles caballos que acompañan su proceso de sanación y crecimiento.

