Por más de tres décadas, el abogado Yerko Arandia Quiroga ha caminado con paso firme por los senderos del Derecho, la docencia y el servicio público. Su nombre se asocia a la defensa del ejercicio ético de la profesión jurídica y al impulso de una nueva generación de líderes que ven en la justicia no un privilegio, sino una responsabilidad colectiva.
Su historia es la de un hombre que hizo del estudio, la integridad y el compromiso social los pilares de una carrera marcada por la coherencia. Desde sus primeros años en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Arandia mostró una vocación natural por el liderazgo y la representación. Durante cinco años consecutivos ejerció la dirigencia estudiantil en los niveles más altos de su facultad y la universidad, defendiendo causas colectivas con convicción y generando espacios de diálogo entre autoridades y estudiantes.
Aquel joven dirigente comprendió pronto que el liderazgo no se mide por los cargos, sino por la capacidad de servir. Por eso, paralelamente a su vida universitaria, promovió la creación de organizaciones juveniles departamentales, con el propósito de formar líderes comprometidos con Cochabamba. Desde entonces, su visión fue clara: la renovación de la sociedad comienza con la educación y el compromiso ciudadano.
Un abogado de sólida trayectoria
Con más de 30 años de ejercicio profesional, Yerko Arandia ha sabido ganarse el respeto del foro jurídico boliviano. Su práctica abarca la representación de instituciones bancarias, sindicatos y organizaciones empresariales de alto nivel, en áreas como el Derecho Laboral, Constitucional y Comercial.
Su liderazgo lo llevó a asumir la presidencia del Colegio de Abogados de Cochabamba, convirtiéndose en el más joven en ocupar ese cargo. Desde esa posición, impulsó una visión moderna e inclusiva del gremio, fortaleciendo la formación continua, la ética profesional y la defensa institucional de los abogados. Hoy, sigue aportando contribuyendo a modernizar su estructura normativa.
Formación y pensamiento crítico
La solidez de su pensamiento jurídico tiene raíces profundas. Es Licenciado en Derecho y Magíster en Derecho Civil, y ha concluido la fase curricular del Doctorado en Derecho, encontrándose actualmente en la elaboración de su tesis doctoral.
Más allá de los títulos, Arandia se distingue por su análisis crítico y su pensamiento reflexivo frente a los desafíos del país. Su voz, respetada en el ámbito académico y profesional, combina la precisión del jurista con la sensibilidad social del ciudadano que entiende la ley como herramienta para transformar realidades.
Consultado sobre la situación boliviana, considera que Bolivia atraviesa uno de los momentos más complejos y decisivos de su historia reciente. A su juicio, el país se encuentra en una gran encrucijada: priorizar la estabilidad económica inmediata o profundizar un cambio social y político que, aunque estrechamente vinculado a la economía, aún no logra materializarse plenamente.
Desde su análisis, Arandia sostiene que economía y política no pueden entenderse de manera separada. “La estructura y la superestructura están profundamente ligadas”, afirma, advirtiendo que cualquier intento de reforma económica sin un verdadero cambio institucional está condenado a reproducir los mismos vicios del pasado.
En ese contexto, identifica una tensión permanente entre dos realidades que coexisten en el Estado boliviano. Por un lado, un “Estado viejo” que se resiste a desaparecer, sostenido por prácticas burocráticas, redes de poder y una corrupción que según señala ha llegado a normalizarse. Por otro, un “Estado nuevo” que intenta abrirse paso, pero que se ve limitado por sus propias debilidades y por la incapacidad de responder a las crecientes necesidades sociales de la población.
Arandia advierte que esta pugna no es solo ideológica, sino profundamente material. Las demandas sociales aumentan, mientras el nuevo Estado carece de los recursos, la institucionalidad y la credibilidad necesarias para satisfacerlas. En medio de esa contradicción, la corrupción actúa como un factor corrosivo que frena cualquier posibilidad de transformación real, pues además cree que los viejos lideres son incapaces de generar un nuevo estado, así como un viejo partido no puede generar una nueva Bolivia.
Para el analista, Bolivia no enfrenta únicamente una crisis económica o política, sino una crisis de transición. Una transición incierta e inconclusa del estado colonial al estado fallido plurinacional, donde el pasado aún pesa demasiado y el futuro no termina de avizorarse en busca de encontrar su nuevo rumbo sin traumas del pasado.
Situación de la región
Arandia señala que, en el marco de las elecciones subnacionales que se avecinan, Cochabamba no solo enfrenta la necesidad de renovar sus liderazgos políticos que no será posible en esta elección, sino también el desafío de encarar problemas estructurales que han sido postergados durante años. Más allá del debate electoral, el departamento se encuentra ante decisiones de fondo que marcarán su rumbo en el mediano y largo plazo.
Uno de los ejes centrales es el medio ambiente, un tema crítico que se expresa con crudeza en la crisis de la basura el equilibro medio ambiental. La gestión de los residuos sólidos se ha convertido en un problema estructural, sin soluciones sostenibles ni coordinación metropolitana, afectando la salud pública y deteriorando la calidad de vida de la población.
A ello se suma la desorganización de los mercados. Cochabamba, no puede seguir funcionando como una “ciudad mercado”, con el espacio público tomado por el comercio informal y sin planificación urbana. La falta de orden no solo genera caos y congestión, sino que también debilita la actividad económica formal y la convivencia ciudadana.
Otro punto neurálgico es la reorganización del transporte público urbano y departamental. El actual sistema, fragmentado y obsoleto, no responde a las necesidades de una ciudad en expansión ni a una lógica de desarrollo sostenible. Estamos ante el canibalismo por rutas, ante la ausencia de planificación integral.
En este escenario, se plantea además la necesidad de repensar el rol de la Gobernación. Cochabamba requiere una institución que trace líneas maestras de desarrollo, articule a los municipios y promueva políticas públicas de largo aliento y de integración metropolitana no solo con el valle bajo sino también con los valles altos.
La renovación política lastimosamente puede generar fragmentación de representación del Concejo Municipal, debe ir acompañada de propuestas claras y viables para enfrentar estos desafíos. De lo contrario, Cochabamba corre el riesgo de repetir un ciclo de improvisación de gestiones cortas como las del pasado.
Mayorías, minorías y la calidad del poder deliberativo
Indudablemente, el debate sobre las mayorías y minorías en los concejos municipales y asambleas departamentales, resulta central para la gobernabilidad democrática. Sin embargo, el verdadero problema no radica únicamente en la correlación de fuerzas políticas, sino en la calidad de quienes ocupan esos espacios de decisión.
Cuando no se cuenta con autoridades preparadas, con formación técnica y criterio político, las mayorías terminan reducidas a simples bloques de “levanta manos”, incapaces de fiscalizar, deliberar o proponer políticas públicas de fondo.
La consecuencia de bloques mayoritarios es un poder legislativo subnacional débil, subordinado al Ejecutivo de turno y alejado de las necesidades reales de la ciudadanía. Sin cuadros idóneos, la representación se convierte en un trámite formal y no en un ejercicio responsable de construcción institucional.
El entrevistado es Casado y padre de tres hijos, Yerko Arandia reconoce en la familia su fuente de equilibrio y fortaleza. En cada etapa de su vida, los valores familiares han acompañado su trayectoria, recordándole que detrás de cada logro profesional hay también una dimensión humana.
Su historia es la de un abogado que hizo de la ética su brújula, del liderazgo su misión y del servicio público su legado. Desde Cochabamba, Yerko Arandia Quiroga representa la esencia de una generación de juristas que entienden que el Derecho no solo se estudia, sino que se vive cada día, con responsabilidad y con pasión.
