La madrugada del 26 de diciembre no trajo descanso al municipio de Santivañez. Mientras muchas familias aún prolongaban las celebraciones de fin de año, una escena de violencia estremecía a una comunidad entera: una niña de diez años había perdido la vida y un niño de seis luchaba por sobrevivir.
El silencio habitual de esas horas se rompió de forma abrupta. La noticia se propagó rápido, entre vecinos consternados y una familia sumida en el dolor. La infancia, una vez más, quedó expuesta a una violencia que no admite explicación ni consuelo.
Dos días después, el caso llegó a estrados judiciales. En una audiencia de medidas cautelares realizada en Cochabamba, el Ministerio Público presentó los primeros indicios de una investigación que busca esclarecer lo ocurrido. Ariel C. F. fue identificado como el presunto autor del infanticidio de la niña y del ataque que dejó gravemente herido al menor de seis años.
El fiscal departamental, Osvaldo Tejerina Ríos, informó que la Fiscalía sustentó su solicitud con diversos elementos probatorios: el informe de la autopsia médico legal, testimonios recabados en la etapa preliminar y la declaración del niño que sobrevivió al ataque. El menor, pese al trauma, reconoció a su agresor, un dato que pesó en la decisión judicial.
Tras escuchar los argumentos de las partes, el Juzgado de Instrucción de Tiquipaya determinó la detención preventiva del imputado en el penal de El Abra, mientras continúan las investigaciones. La medida busca garantizar el desarrollo del proceso y evitar riesgos para la víctima sobreviviente y la sociedad.
En Santivañez, el duelo permanece. La muerte de una niña y las secuelas que cargará el niño que logró sobrevivir dejan una herida profunda, no solo en una familia, sino en toda una comunidad que hoy exige justicia y protección para sus niñas y niños.
