Tras la publicación de las candidaturas habilitadas para las elecciones subnacionales programadas para el 22 de marzo de 2026, el escenario electoral en Cochabamba se ha consolidado como una competencia fuertemente polarizada, con dos figuras emergiendo como los principales contendientes por la Alcaldía: el actual alcalde Manfred Reyes Villa y el abogado y empresario José Carlos Sánchez Verazaín.
Aunque Reyes Villa figura entre los candidatos habilitados por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) para las elecciones previstas para el 22 de marzo de 2026, su reelección está siendo objeto de procesos de impugnación presentados ante instancias jurisdiccionales. Los recursos se centran en la interpretación de la Sentencia Constitucional 007/2025, la cual, según algunos sectores críticos, imposibilitaría la búsqueda de un nuevo mandato municipal en virtud de límites a la reelección establecidos por la jurisprudencia constitucional.
Frente a Reyes Villa se ha posicionado José Carlos Sánchez Verazaín, un abogado constitucionalista y empresario que ha logrado consolidar una presencia propia en la escena política cochabambina y que, tras inscrbir su candidatura, ha articulado un discurso enfocado en críticas a la gestión de servicios básicos y a la administración financiera municipal.
Sánchez Verazaín ha denunciado públicamente deficiencias en materias como la recolección de residuos y la administración de contratos públicos, temas que resuenan con ciudadanos preocupados por la calidad de vida y la eficiencia del gasto municipal. Además, ha instado a Reyes Villa a confrontar propuestas en debates públicos, promoviendo una polarización de ideas y una competitividad visible de cara al electorado.
Su perfil profesional y su discurso técnico lo posicionan como el principal contrapeso programático al actual alcalde, consolidándolo como una alternativa competitiva y un favorito dentro del electorado no alineado con la gestión vigente.
La pugna entre Reyes Villa y Sánchez Verazaín ha sido uno de los ejes más visibles del debate político en Cochabamba, tanto en medios como en redes sociales. Las críticas cruzadas, las estrategias de campaña, y el enfoque en temas administrativos y de gestión pública han generado un ambiente de polarización comparativo, donde estos dos candidatos absorben gran parte de la atención pública, dejando a otros postulantes con menor presencia o impacto mediático.
José Carlos Sánchez Verazaín ha instado públicamente a Reyes Villa a participar en debates públicos y confrontar propuestas. “Lo invité, en caso de que, de manera ilegal, lo habiliten, a una contienda, a la confrontación de ideas y a ganarle en cancha”, afirmó Sánchez, enfatizando la importancia de un diálogo abierto de cara a la ciudadanía y cuestionando la legitimidad de la repostulación de Reyes Villa.
El diseño de debates públicos por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE) también refuerza este escenario, al ofrecer un espacio donde ambos candidatos puedan contrastar sus propuestas directamente ante la ciudadanía, fortaleciendo así la percepción de que son los dos principales favoritos en la contienda.
En cuanto a la oferta electoral, Sánchez Verazaín ha centrado sus críticas en la gestión de los servicios básicos y la administración financiera municipal, señalando como principales deficiencias la situación de la recolección de residuos sólidos y la falta de liquidez financiera, lo que, según él, quedó evidenciado en la declaratoria desierta de la licitación del desayuno escolar por la desconfianza de las empresas en los cronogramas de pago del municipio.
El candidato ha propuesto un reordenamiento económico y administrativo para convertir a Cochabamba en un municipio modelo, respaldado por una estructura política con candidaturas en cerca de 30 municipios del departamento, con un énfasis particular en el desarrollo del eje metropolitano.
