Entre flores, llanto y pedidos de justicia, familiares, amigos y vecinos velan en Sacaba los restos de Ingrid Liliana Céspedes Condori, de 30 años, la primera víctima de feminicidio registrada en Cochabamba en 2026. En medio del dolor, sus seres queridos recuerdan no solo la violencia que le arrebató la vida, sino también los sueños que quedaron truncos: Ingrid quería estudiar Enfermería para ofrecer un mejor futuro a sus hijos.
La joven madre dejó en la orfandad a dos niños, de 10 y 6 años, a quienes sacaba adelante trabajando en un restaurante de pollo broaster. Según relataron sus familiares durante el velorio, Ingrid hablaba con ilusión de retomar sus estudios y formarse como profesional de la salud, un anhelo que hoy se convierte en símbolo de una vida interrumpida por la violencia machista.
El crimen ocurrió en la zona El Abra, en el municipio de Sacaba, donde Ingrid fue asfixiada por su pareja, Omar Mauricio A.R., de 43 años. De acuerdo con la investigación, el hecho se produjo la noche del sábado 17 de enero, luego de una discusión motivada por celos. Vecinos escucharon gritos, que luego se silenciaron.

El agresor confesó ante la Policía que primero la asfixió con sus manos y luego con una prenda de vestir. Tras el hecho, intentó ocultar lo ocurrido y mintió a la familia de la víctima sobre su paradero. Fue aprehendido horas después y admitió su responsabilidad.
La desaparición de Ingrid fue denunciada por su madre, Miriam Condori, el lunes por la mañana, luego de que no se presentara a trabajar. La búsqueda llevó a los hermanos de la víctima hasta el cuarto donde vivía el agresor, quien se había encerrado y se negaba a abrir. Finalmente, el cuerpo fue encontrado y el principal sospechoso capturado.
La Fundación Voces Libres, a través de su Observatorio de Justicia, asumió la defensa legal de la familia. La abogada Karen Iporre informó que el acusado manifestó su intención de acogerse a un juicio abreviado, aunque aún debe formalizar esa solicitud ante las autoridades.
Mientras avanza el proceso judicial, la familia enfrenta un dolor profundo. “¿Qué les voy a decir a mis nietos sobre su mamá?”, se preguntó entre lágrimas Miriam Condori durante el velorio, reflejando el impacto que deja este crimen no solo en una familia, sino en toda la sociedad.
El caso de Ingrid Liliana vuelve a encender la alarma sobre la violencia contra las mujeres en Cochabamba y en el país, y deja como legado la memoria de una madre trabajadora que soñaba con estudiar Enfermería y construir un futuro distinto para sus hijos.

