A las puertas del Carnaval, una tradición del sur del país se instala con fuerza en el valle cochabambino. Flores, albahaca, frutas de temporada y el infaltable zapallo son los protagonistas de un presente que celebra la amistad, el parentesco espiritual y la alegría carnavalesca.
El ambiente festivo ya se siente en las calles y, con él, una costumbre que ha cruzado fronteras departamentales para ganarse el gusto de los cochabambinos: las canastas tarijeñas. Este Jueves de Compadres, el intercambio de estas coloridas cestas elaboradas en cañahueca se convierte en el gesto simbólico por excelencia para agradecer la confianza y la lealtad de quienes forman parte de la familia elegida.
En ese marco, diversos emprendimientos locales, como Creaciones Flores, ofrecen canastas armadas con el tradicional zapallo y productos de temporada, brindando una alternativa para quienes buscan mantener viva la costumbre y sorprender a su compadre o comadre.
Cada elemento con un significado
Dilsia Flores, propietaria del emprendimiento, señaló que llevan ya cuatro años dedicados a esta tradición y que cada canasta de Compadres contiene elementos con un significado y un propósito específico.
Explicó que el armado de la canasta, representativa de Tarija, incluye:
Base de albahaca: planta aromática esencial de estas fechas, que aporta el característico aroma del Carnaval.
Frutas de temporada: uva tarijeña y duraznos frescos.
Flores típicas: variedades de estación que brindan colorido al presente.
Bebidas: cerveza y el tradicional singani para celebrar la unión.
Cotillón: serpentinas, globos y mixtura para “ch’allar” el encuentro.
El toque de picardía: el zapallo, elemento distintivo para los compadres que, según la tradición, lleva un mensaje de doble sentido y buen humor.

De Tarija para el valle
Aunque no es una tradición originaria de Cochabamba, su aceptación ha sido masiva. Cada año, los ciudadanos buscan estas canastas como una forma especial de agasajar a quienes consideran sus “hermanos de vida”.
“Es una forma de agradecer el apoyo que ellos nos brindan, una manera de compartir nuestra cultura con otros departamentos”, comentó Flores, destacando la alegría y el colorido que caracterizan estas fiestas.
Una tradición que trasciende Tarija
Si bien su origen se encuentra en el valle central de Tarija, desde la década de los años 80 la festividad de Compadres y Comadres se extendió a distintas regiones del país, incluyendo Cochabamba, donde ha sido adoptada con entusiasmo.
La importancia cultural de esta celebración fue reconocida oficialmente en 2020, cuando la Cámara de Senadores declaró la festividad de Comadres y Compadres como Patrimonio Cultural Inmaterial de Bolivia, resaltando su valor social, histórico y simbólico.
Según la tradición, muy temprano los compadres llegan a la casa de su ahijado o amigo entre el estallido de cohetillos, risas y música. El momento central del ritual es la entrega de la canasta, un gesto que sella pactos de amistad, agradece el padrinazgo y reafirma vínculos afectivos.
Rumbo a las Comadres
La celebración no se detiene aquí. Tras el éxito de los pedidos para los compadres, los comerciantes ya preparan el stock para el próximo jueves. La diferencia principal será el reemplazo del zapallo por el pepino, manteniendo la esencia de flores, frutas y alegría que caracteriza a la celebración de las comadres.
Las canastas se han convertido en un puente cultural, recordando que el Carnaval boliviano es, ante todo, una fiesta de unidad, identidad y agradecimiento.
La emprendedora informó que las personas interesadas en adquirir una canasta pueden comunicarse vía WhatsApp al 79777455, y que el costo es de 85 bolivianos.

