Rodeado de árboles frutales, especies nativas y el constante zumbido de abejas que anuncian la producción de miel, el huerto agroforestal de José Salomón Rojas Ugarte se consolida como un ejemplo de agricultura que dialoga con la naturaleza. La parcela, ubicada en la comunidad de Lara Suyo, en el municipio de Punata, valle alto de Cochabamba, alberga al menos 400 árboles de manzana y lleva nueve años desarrollándose bajo un sistema agroforestal que imita el funcionamiento de un bosque natural.

En este escenario, la Fundación Agrecol Andes dio inicio a las celebraciones por su 25.º aniversario con el Primer Día de Campo con Consumidores 2026, una jornada denominada “Cosecha de Manzanas”, que reunió a cerca de 80 personas entre productores y consumidores de la Bolsa Saludable.
Del bosque productivo a la mesa
La actividad permitió que las y los participantes conozcan de cerca cómo funciona un sistema agroforestal que integra árboles nativos, frutales y producción apícola, generando alimentos saludables mientras se mejora la fertilidad del suelo y se protege el entorno.
Durante la jornada, los asistentes recolectaron y degustaron manzanas frescas directamente de los árboles, comprobando la calidad y el sabor de una producción agroecológica que nace en un huerto diverso y vivo, en una experiencia que buscó acercar el mercado directamente a la parcela.

El coordinador del Programa Metropolitano de Agrecol Andes, Alberto Cárdenas, explicó que estas visitas fortalecen el vínculo entre quienes producen y quienes consumen alimentos.
“Queremos que los consumidores vean cómo se desarrolla la producción agroecológica y lo sabrosa que es”, señaló, destacando que esta es la primera de varias actividades conmemorativas previstas para este 2026.
Agroforestería que regenera la tierra
El productor Salomón Rojas destacó que, a diferencia de la creencia de que los árboles forestales compiten con los cultivos, su experiencia demuestra lo contrario. En su parcela, los árboles enriquecen el suelo, generan simbiosis con los frutales y crean un microclima favorable que mejora la productividad y la calidad de los frutos.
Este sistema, que combina cientos de manzanos con especies forestales y colmenas, no solo produce manzanas dulces y miel, sino que también contribuye a la conservación del agua, la protección del suelo y el fortalecimiento de la soberanía alimentaria del valle alto.

25 años cultivando futuro
La jornada concluyó con un refrigerio a base de manzana, reafirmando el compromiso de Agrecol Andes con la agroecología, el consumo responsable y la construcción de sistemas alimentarios más justos y resilientes.
A 25 años de su fundación, Agrecol continúa demostrando que producir alimentos en armonía con la naturaleza es posible y que, desde parcelas como la de Lara Mayu, Punata cultiva futuro.

