Con apenas 26 años, Adriana Paola Jiménez Ramírez representa una de las voces más jóvenes dentro de la política nacional. Abogada, Licenciada en Administración de Empresas y Diputada por Cochabamba, su historia combina formación académica, influencia familiar y una convicción temprana: la política puede ser una herramienta para transformar la sociedad.
Su acercamiento a la vida pública comenzó cuando todavía era una estudiante. Durante su etapa en el Colegio San Agustín, fue invitada a formar parte del Parlamento Andino Juvenil, una experiencia que la llevó a Bogotá (Colombia) en un momento histórico para ese país, cuando se desarrollaban los procesos de negociación relacionados con el conflicto armado.
Allí, en contacto con jóvenes que habían perdido a sus familias por la violencia, comprendió el peso que la política puede tener en la vida de las personas.
“Fue la primera vez que pensé seriamente que era necesario hacer un cambio”, recuerda. Aquella experiencia le permitió ver una realidad distinta y entender que la política no es solo debate o ideología, sino una herramienta que puede marcar el destino de una sociedad.
UN LEGADO QUE VIENE DE LA TIERRA
Pero el interés por lo público no nació únicamente de esa experiencia internacional. En su historia familiar existe una figura que marcó profundamente su vocación: su abuela paterna, Teodosia Arandia García.
Mujer de pollera, trabajadora de la tierra y ejemplo de liderazgo en el municipio de Omereque, Teodosia Arandia fue alcaldesa en una época en la que la presencia femenina en la política rural era casi impensable.
“Fue una mujer muy fuerte, muy respetada. Sacó adelante a toda su familia con su trabajo”, cuenta la diputada. Para Jiménez, continuar ese legado de liderazgo femenino representa también una forma de honrar su historia familiar.
SER JOVEN Y MUJER EN LA POLÍTICA
Ingresar al ámbito legislativo no ha estado exento de desafíos. En muchos espacios de reunión política, Adriana Jiménez suele ser la persona más joven de la sala y, en muchas ocasiones, la única mujer.
Lejos de intimidarla, esa realidad se ha convertido en una motivación adicional para demostrar su capacidad. Cuando toma la palabra, lo hace desde la formación que ha construido: dos carreras universitarias y una visión clara sobre el rol que debe cumplir una diputada.
“Trato de explicar mi posición tanto desde el punto de vista legal como administrativo. Así logro ganar la confianza y el respeto de las personas”, afirma.
UNA NUEVA GENERACIÓN EN LA POLÍTICA
Jiménez forma parte de una generación que creció con internet, redes sociales y una sensibilidad distinta frente a temas como el medio ambiente, el bienestar animal o la transparencia institucional.
Para ella, esa mirada generacional puede aportar una energía renovadora dentro del Parlamento.
“Tenemos una nueva forma de ver la política. Quizás aún tenemos la inocencia de creer que podemos lograr muchas cosas de manera más fácil, pero tenemos la proactividad y el dinamismo para ser los gestores de grandes cambios”, sostiene.
Esa energía, explica, puede complementarse con la experiencia de los legisladores de mayor trayectoria. La combinación de juventud y experiencia, cree, puede abrir una etapa distinta en la política boliviana.

LA FISCALIZACIÓN COMO COMPROMISO
Uno de los ejes de su trabajo legislativo ha sido la fiscalización. Para Jiménez, el control del uso de los recursos públicos es un tema central.
“Los ciudadanos tienen derecho a saber cómo se usan los recursos del Estado”, señala, es por eso que a pocos meses de asumir funciones ya ha presentado 40 peticiones de informe escrito y más de 20 conminatorias a los diferentes Ministerios, destacando entre ellos el Ministerio de Hidrocarburos y Energía, el Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua y al Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda.
Desde su perspectiva, la transparencia no solo es una obligación institucional, sino también una forma de justicia. Recursos mal administrados, sostiene, podrían destinarse a hospitales, educación, infraestructura o incluso a iniciativas innovadoras como hospitales y albergues para animales. Por ello a presentado un proyecto ley para que el Estado cubra los exámenes y tratamiento de enfermedades congénitas en recién nacidos y de igual forma otro proyecto de Ley para la reducción de salarios en empresas estratégicas, ya que hay sueldos de hasta 250 mil bolivianos mensuales por cosultorías en la Planta de Úrea y Amoniaco y sueldos en Entel, YPFB y otras empresas que duplican el del Presidente del Estado cuando ningún funcionario público debería percibir un salario estatal mayor al Presidente. Actualmente se encuentra trabajando en un proyecto de ley para que el Estado brinde apoyo en temas médicos para el bienestar animal.
Por eso, ha decidido enfocar gran parte de su trabajo en investigar y exigir información cuando existen dudas sobre el manejo de fondos públicos, realizando inspecciones en diferentes municipios del Departamento.

PENSAR COCHABAMBA DESDE EL FUTURO
Aunque su trabajo tiene alcance nacional, la diputada mantiene una mirada particular sobre su departamento. Cree que Cochabamba posee un enorme potencial humano que muchas veces no logra aprovecharse.
“Tenemos profesionales muy capacitados, deportistas de élite, estudiantes destacados. Pero muchas veces terminan buscando oportunidades en otros lugares”, reflexiona.
Para ella, uno de los grandes retos del departamento es generar condiciones para que ese talento encuentre oportunidades dentro del propio territorio.
EL MENSAJE A LOS JÓVENES
Cuando habla con estudiantes o jóvenes profesionales, Adriana Jiménez suele escuchar una frase repetida: muchos prefieren mantenerse alejados de la política.
Ella entiende esa desconfianza, pero cree que el cambio solo será posible si las nuevas generaciones se involucran.
“Si queremos un cambio, tenemos que ser parte de la solución”, afirma.
Su propia decisión de ingresar a la política fue cuestionada incluso por personas cercanas, que le advirtieron sobre las críticas y los costos de la vida pública. Sin embargo, Jiménez estaba convencida de que debía intentarlo.
“Yo quiero ser el cambio que siempre quise ver”, dice. Por eso esta trabajando en un proyecto de ley que permita que los jóvenes que hayan obtenido notas sobresalientes en Universidades públicas y privadas puedan ingresar a trabajar en Entidades Públicas como Alcaldías, Gobernaciones y Ministerios sin el requisito de tener 2 o 3 años de experiencia en el área, ya que esto impide que los jóvenes profesionales destacados puedan acceder a fuentes de empleo en el sector público.
UNA META CLARA
Cuando piensa en el futuro y en su paso por el Legislativo, su aspiración no se mide en discursos ni en protagonismo mediático.
Su objetivo es más simple y, al mismo tiempo, más exigente: que dentro de algunos años la gente pueda decir que cumplió su trabajo.

