Bolivia será el país anfitrión de la feria cafetera más importante de Chile, que se celebrará este 19 y 20 de julio en el Centro Cultural Estación Mapocho, en Santiago. La noticia ha generado gran expectativa entre productores nacionales, emprendedores del rubro y amantes del café de especialidad.
Con más de 150 marcas presentes y más de 20.000 asistentes esperados, este evento reunirá a los principales actores de la industria cafetera de Sudamérica. En esta edición, Bolivia tendrá un rol protagónico con un pabellón exclusivo para mostrar la calidad y diversidad de sus cafés, provenientes de regiones como Yungas, Caranavi, La Paz, Santa Cruz y Cochabamba.
La participación boliviana incluirá a reconocidos productores, exportadores, baristas y tostadores que buscan posicionar el café nacional en nuevos mercados. Además, se presentarán catas en vivo, experiencias sensoriales, talleres especializados y espacios de networking, en los que Bolivia podrá exhibir su talento, biodiversidad y cultura cafetera.
“El café boliviano ha venido ganando reconocimiento internacional por su sabor, aroma y perfil único. Esta feria es una oportunidad para que el mundo vea de cerca lo que nuestros caficultores logran con esfuerzo y pasión”, declaró una representante de la Cámara Boliviana del Café.
La feria también contará con la participación de países como Colombia, Brasil, Perú, México y El Salvador, pero será Bolivia quien reciba los focos como país invitado especial, lo que representa un hito para la industria cafetera nacional.
Además del enfoque comercial, la delegación boliviana aprovechará el evento para establecer alianzas estratégicas, impulsar el turismo y fortalecer la imagen del país como productor de café de altura y calidad.
Para Bolivia, esta vitrina internacional llega en un momento clave, cuando el consumo de café de especialidad está en auge y los consumidores valoran cada vez más los productos sostenibles, orgánicos y con trazabilidad.
La invitación a Chile como país anfitrión de la feria no solo representa un reconocimiento a la calidad del café boliviano, sino también una oportunidad para abrir nuevas rutas de exportación, incentivar el consumo interno y proyectar una identidad cafetera sólida en la región.
