Vecinos y autoridades firmaron un acta que garantiza obras clave para el Distrito 2. El desbloqueo devuelve la normalidad a miles de personas afectadas por el conflicto.
Después de cinco días de conflicto, los vecinos del Distrito 2 de Sacaba decidieron levantar el bloqueo instalado en la ruta principal que conecta al municipio con Cochabamba, tras llegar a un acuerdo con las autoridades municipales.
La medida de presión, que comenzó el viernes pasado, afectó gravemente la circulación de vehículos, el comercio local y la rutina diaria de miles de ciudadanos. La protesta se originó por la falta de atención a demandas vecinales relacionadas con obras de asfaltado, alumbrado público y mejoramiento de servicios básicos.
La madrugada de este martes, tras una prolongada reunión entre representantes vecinales, la alcaldesa de Sacaba, Lizeth Morales, y otras autoridades, se firmó un acta de compromiso que establece un cronograma para la ejecución de las obras exigidas. Entre los puntos acordados, destaca el inicio del asfaltado de la avenida Panamericana y trabajos de iluminación en zonas vulnerables del distrito.
“La firma de este documento es un compromiso serio. Vamos a fiscalizar su cumplimiento y no dudaremos en retomar medidas si no se respetan los plazos”, afirmó uno de los dirigentes vecinales al concluir la reunión.
Por su parte, la alcaldesa Morales aseguró que el municipio está dispuesto a cumplir con los compromisos adquiridos y destacó la importancia del diálogo para evitar mayores perjuicios a la población. “Este es un logro de la concertación y del respeto a las necesidades de nuestros barrios”, declaró.
El desbloqueo comenzó alrededor de las 5:00 de la mañana de este martes, permitiendo el restablecimiento del tránsito vehicular y de las actividades económicas en el sector. Transportistas y comerciantes celebraron la noticia, aunque expresaron preocupación por la recurrencia de este tipo de conflictos.
El conflicto en Sacaba pone nuevamente en evidencia la creciente presión social por obras y servicios en zonas periurbanas, y la necesidad de una planificación participativa que evite la repetición de bloqueos como mecanismo de protesta.
Con este acuerdo, los vecinos del Distrito 2 cierran un capítulo de tensión, pero el cumplimiento efectivo del acta será clave para mantener la paz social en el municipio. La ciudadanía, ahora atenta, espera resultados concretos.
