La esperanza de una madre se apagó a las 2:30 de la madrugada de este miércoles. Después de 15 días de luchar por su vida en una cama de terapia intensiva, Key Romina Lobo Guarachi, de 26 años, falleció a causa de las graves lesiones que presuntamente le provocó su pareja.
Su historia conmociona por la violencia que sufrió y por el esfuerzo desesperado de su familia para mantenerla con vida. Desde que fue internada en el Hospital Viedma, su madre, Dora Guarachi, no se separó de ella, aferrándose a la esperanza de volver a escuchar su voz.
Todo comenzó el 23 de junio, cuando, según la investigación, Key fue brutalmente agredida por su pareja, Adán H. C., primero en su domicilio y luego en inmediaciones de una discoteca en Entre Ríos. Vecinos intentaron intervenir, pero las amenazas del agresor impidieron que pudieran ayudarla.
Al percatarse de la gravedad de su estado, el hombre la llevó al Hospital de Entre Ríos. El personal médico alertó de inmediato a la Policía y la joven fue trasladada al Hospital Viedma, donde permaneció en terapia intensiva.
Los médicos confirmaron que presentaba un infarto isquémico acompañado de una hemorragia cerebral, lesiones que comprometieron gravemente su estado de salud. Con el paso de los días, el pronóstico se volvió cada vez más desalentador hasta que finalmente su corazón dejó de latir.
Mientras la familia enfrentaba el dolor y la incertidumbre, la Fundación Voces Libres brindó apoyo con medicamentos, estudios médicos y acompañamiento legal, debido a que los familiares son de escasos recursos.
Con la muerte de Key Romina Lobo Guarachi, Bolivia registra 46 feminicidios en lo que va del año. Ahora, su madre solo pide justicia para que el responsable sea juzgado y sancionado conforme a la ley, y para que ninguna otra familia tenga que vivir una tragedia similar.
La muerte de Key no solo deja una cifra más en las estadísticas; deja una familia destrozada, una madre con un profundo vacío y un nuevo llamado urgente para frenar la violencia contra las mujeres.
